Volver o no volver.

Diego Carreras

La liga de Segunda División Nacional aragonesa de voleibol se reanuda este próximo fin de semana, para disputar la jornada 2 de su calendario. Nos encontramos desde el pasado 5 de noviembre en el nivel de alerta 3 agravado en todos los municipios de la Comunidad Autónoma de Aragón vigente desde la publicación del Decreto-Ley de 4 de noviembre, número 220, de 2020. Desde entonces, el deporte en interior está prohibido excepto para la competición nacional.

Nuestros equipos absolutos de Primera División Nacional han seguido entrenando y compitiendo con normalidad, eso si, bajo unas medidas sanitarias muy estrictas y cumpliendo los protocolos tanto de la Real Federación Española de Voleibol, como del Servicio de Instalaciones Deportivas del Ayuntamiento de Zaragoza. Los partidos se han jugado a puerta cerrada; hemos hecho un gran esfuerzo por retransmitir los partidos por streaming y hemos viajado siguiendo las instrucciones de movilidad exigidas para el estado actual, en las que se incluye un máximo de 4 personas en los vehículos de 5 plazas y de seis personas en nuestra furgoneta de 9.

En cada entrenamiento, hemos medido la temperatura de nuestros deportistas y técnicos, hemos desinfectado balones y material, y hemos cumplido con las medidas impuestas desde el SID del Ayuntamiento de Zaragoza y la RFEVB respecto al uso de la mascarilla. Respecto a los partidos de estos equipos, hemos tenido que cumplir, y hacer cumplir , cuando hemos sido locales, un protocolo que exige medir la temperatura a la entrada, rellenar y guardar una declaración responsable con los datos de todos aquellos que han asistido al encuentro, entregar gel desinfectante a los equipos participantes, disponer de mascarillas homologadas en la instalación, dotar de una bolsa de residuos COVID para equipos y oficiales, y desinfectar tanto los balones, como la red, como cualquiera de los elementos de pista que hayan sido tocados por alguno de los equipos. Para todo ello, se cuenta con dos responsables COVID en cada encuentro, cuya única función es la de velar por el cumplimiento de los protocolos y las normas vigentes.

Entrenamiento escolar en la calle

Tanto es así que el pasado sábado 2 de diciembre uno de nuestros jugadores, después de viajar a Fuenlabrada para jugar su partido, no se le permitió acceder a la instalación, y por lo tanto, no pudo jugar el partido por presentar un cuadro febril superior al permitido. A pesar de todas las medidas tomadas, tenemos conocimiento de contagios relacionados con la competición en nuestro deporte, aunque afortunadamente no en nuestra categoría.

Creo que es evidente, mi deseo de que vuelvan todos nuestros equipos a los entrenamientos en interior. No creo que el deporte sea uno de los focos de contagios principales del COVID-19, aunque creo que la vuelta prematura a las pistas, puede generar más daño y restricciones futuras, que beneficio para una eventual tercera ola de la pandemia en el próximo mes de enero.

Entiendo que la decisión de entrenar, en la calle o en un pabellón, la de competir o solo entrenar, o la de realizar, o no, una discriminación en favor de un determinado nivel de equipo; no me corresponde a mi, ni tampoco a mi club, ni, a la federación; considero que esta decisión debe de ser tomada por las autoridades sanitarias competentes en el estado español y/o en la Comunidad Autónoma de Aragón. Todo ello avalado por una publicación en el correspondiente boletín oficial, que proceda a modificar la situación vigente.

Con todo lo expuesto, sirva este escrito para transmitir mi preocupación por la vuelta de la competición de Segunda División Nacional, tras un mes de parón y sin mediar ninguna modificación en la calificación sanitaria en nuestra comunidad. La vuelta se debe a una certificación de la Real Federación Española, a instancias de la FAVB y en la que indica que la competición está incluida dentro de sus estatutos. En esa misma certificación informa que las competencias en la organización de la misma están delegadas a cada federación territorial en su primera fase y que la misma se reserva la organización de la fase final. Bien, pues en esta comunidad cualquier equipo de voleibol de categoría absoluta, sea cual sea su nivel, su experiencia o su implicación deportiva, pasa automáticamente a competir en esta liga. Actualmente hay dos grupos femeninos, con 14 equipos y un grupo masculino con 11 equipos. La falta de equipos masculinos, hace que en esta liga se incluyan también todos los equipos juveniles y hasta un equipo cadete.

Evidentemente, el ámbito de esta competición en su primera fase es autonómico con equipos pertenecientes a las provincias de Zaragoza y Teruel, y con presencia de localidades como Zaragoza, Teruel, Alcañiz, Pedrola o Zuera. Los dos equipos mejor clasificados de cada categoría, se clasifican para la fase final en la que, SI, compiten con equipos de otras comunidades en la, comúnmente llamada, FASE de ASCENSO a Primera División.

Mascarilla CV Zaragoza

Volviendo al inicio de mi reflexión, este fin de semana se retoman, de forma precipitada, las competiciones de Segunda División Nacional y aún admitiendo que el concepto de nacional en esta primera fase es puramente ornamental, el Gobierno de Aragón a instancias de la Federación Aragonesa de Voleibol ha considerado que, un mes más tarde de publicar la orden en el BOA, si se cumplen con los requisitos de deporte nacional, algo discutible por lo anteriormente expuesto, pero a lo que no nos queda otra alternativa que aceptar.

Si aceptamos la condición de nacional de las ligas de Segunda División, entenderemos que ello significa que el trato que debe de darse a las mismas en cuanto a medidas de seguridad sanitaria, deben de ser las mismas que las establecidas para nuestros equipos de Primera División. ¿lógico? En mi opinión, meridiano.

Algo que parece evidente, para las autoridades deportivas competentes, no lo es. La regulación de las ligas de Segunda División en cuanto a protocolo COVID son las establecidas por el protocolo de la Federación Aragonesa de Voleibol, que evidentemente son mucho más laxas y están preparadas para unas condiciones pandémicas mucho más favorables y en las que no hay ninguna obligación de control de asistentes, toma de temperatura, existencia de geles desinfectantes ni mascarillas, desinfección de materiales ni espacios de residuos covid.

Yo llevo mucho tiempo creyendo que la segunda ola de contagios, es producto la suma de irresponsabilidades individuales en relación al cumplimiento de las medidas tomadas por nuestras autoridades. Es difícil culpar a nadie de los rebrotes y muy complicado conocer el grado de responsabilidad de cada colectivo y grupo social o sectorial. Tampoco conozco las razones que han podido generar las condiciones que han llevado al Gobierno de Aragón a prohibir el deporte de sala, pero lo que si tengo claro es que la única forma de que podamos evitar los contagios es que las personas con alguna responsabilidad respecto a terceros, seamos ejemplares y exijamos el cumplimiento de las directrices y normas que los expertos nos indiquen.  Ello implica, ser prudentes, enormemente cuidadosos con los protocolos y dar pasos cortos pero firmes, evitando correr riesgos que puedan provocar que una pequeña luz se convierta en una gran sombra.

En alguna de las reuniones de la RFEVB a las que asistí en relación al comienzo de la competición de Primera División, el presidente Agustín Martín señaló “este es un año de transición. La mejor noticia es que podamos jugar; hay que saber que va a ser muy difícil terminar las ligas y jugar todos los partidos. Tenemos que ir jornada a jornada valorando cada momento”. El CSD en una reunión con varias federaciones nacionales, estableció como esencial el deporte nacional y protegió todas las ligas nacionales, lo que ha facilitado la movilidad de nuestros deportistas. Personalmente hubiera entendido la suspensión temporal de la competición el pasado mes.

No entiendo las prisas por empezar las ligas en octubre, justo un día antes de entrar en el estado 3 de alarma, con equipos con prohibición de movilidad por el cierre perimetral y sabiendo que no  se iba a poder seguir compitiendo en las semanas venideras. Tampoco entiendo ahora la prisa por volver a jugar las ligas de Segunda, sin ninguna modificación de las condiciones establecidas por Sanidad, a dos semanas del parón navideño y sin tiempo razonable de reanudar los entrenamientos  (dos días han entrenado nuestros equipos). ¿Quizá será porque  no entro a valorar el impacto económico que genera la suspensión.?

Creo que, antes de tomar estas importantes decisiones, debemos analizar la situación y, aunque todos queremos competir, en mi opinión y en las presentes condiciones no hubiera sido necesario el comienzo de las ligas autonómicas.  Quizá, debemos luchar porque las autoridades sanitarias aragonesas entiendan que el deporte no es parte del problema y si parte de la solución. Para ello, creo que debemos dar confianza y demostrar que estamos dispuestos a sacrificar una parte de nuestra pasión deportiva y dejar, aunque sea de forma temporal, la competición.

No veo ningún sentido al “nuevo” comienzo de la liga de Segunda, como tampoco creo razonable que el equipo cadete masculino de nuestro club pueda entrenar y competir en pabellón, mientras sus amigas y compañeras femeninas lleven paradas desde Noviembre, u otras, entrenando en la calle, solo por el hecho de ser equipo invitado en la liga.

Pero aceptando la decisión federativa, si que me creo con el derecho de pedir a las autoridades competentes, que se aplique el protocolo de categoría nacional de la RFEVB con el único objetivo de que, mientras dure este estado 3 agravado, los deportistas puedan competir con las medidas de seguridad más rigurosas y acordes con la gravedad del estado actual.

Luchemos por la vuelta del deporte a los pabellones, demostremos nuestra responsabilidad, volvamos a los entrenamientos en grupos burbuja y, en caso, de que decidamos volver a la competición, lo hagamos, con las mejores y más estrictas condiciones de seguridad para la salud y cuando las autoridades sanitarias lo autoricen y apliquen el estado 2 o decidan excluir de los estados 3 las restricciones deportivas en los deportes de equipo de sala.

 

Diego Carreras, Presidente Club Voleibol Zaragoza.

 

 

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